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Importarán productos alimenticios y una lechuga podría costar $70

Este martes 11 los precios de frutas y verduras cuestan cinco veces más que hace unos días. Los feriantes aseguraron que venderán “casi todo importado”.

Los precios de las verduras de hoja son los que más llaman la atención, un vendedor de frutas y verduras, aseguró que lo que valía $10 como la lechuga ahora vale $40 o $50. 

“Una bolsa de zanahoria buena, vale $ 800 y hace unos días valía $ 200”, se aseguró en puestos del Mercado Agrícola.

Además basta un recorrido por ferias o mercados para notar que muchos de los productos de hoja, no existen. Tomates, papa, zanahoria… no son fáciles de encontrar, y ni que hablar de las manzanas y para muchos “esto recién empieza”.

En el mercado explicaron que hoy entró papa y tomate desde Brasil. Antes de las inundaciones, el cajón de papa costaba entre $350 y $400, ahora sale $800 y la que se importó de brasil, $700.

En breve estará llegando zanahoria, zapallo, boniato. Pero los productos de hoja no se pueden traer, por lo que se venderá lo que hay y hasta cuando se encuentren. El cajón de lechuga trae 12 y cuesta $ 500 pesos. Al consumidor una unidad costará entre $ 60 y $ 70 pesos.

Desde la Junta Nacional de la Granja se exhortó a ampliar la canasta de alimentos. 

UNoticias

Cultivan en una rotonda donde habia un basural…. en Gran Canarias,

huerta-guerrillaEdmund Grspy, otro que al que al igual que a José, le pone a tono la jardinería de guerrilla.

José, un  vecino de la capital de Gran Canaria ha tenido la idea de cultivar hortalizas y flores en una trozo de tierra municipal. El cachondeo de la situación es que el buen señor(que no pidió permiso alguno) se ha puesto a cultivar las patatas y las lechugas en una rotonda en mitad de la carretera. La cosecha procedente de esta insólita huerta en plena ciudad  la reparte entre los vecinos de la zona. Alucinados estarán los conductores cuando al girar por la rotonda se encuentren con la figura de un hombre con un azadón en una mano y un cajón de patatas en hombro.

El inconveniente es el agua. El buen hortelano la paga de su bolsillo mientras espera que las instituciones públicas le faciliten un punto de riego. ¡¡Coñó, que le den el agua ya, a este hortelano guerrillero!!.

Yo por mi parte,  estoy a la expectativa de qué sucederá cuando el portero de mi comunidad descubra las plantas de tomates y lechugas, rúcula, girasoles y pimientos con las que he “infectado” absolutamente todos los tiestos del patio de la comunidad.

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