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SI NOS JUNTAMOS , PODEMOS …. DEPENDE DE NOSOTROS

Casi 870 millones de personas en el mundo sufren desnutrición crónica, una situación que se da en el contexto de sistemas económicos que destruyen el medio ambiente, necesario para abastecer a la población con comida. Por esa razón, el Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre, hace énfasis en la importancia de promover sistemas alimentarios sostenibles que garanticen la seguridad alimentaria y la nutrición.

La FAO pide prioridad para acabar con la malnutrición

El coste social y económico del hambre es inaceptable

Al denunciar el coste social y económico de la malnutrición, el Director General de FAO, José Graziano da Silva, pidió hoy un decidido esfuerzo para erradicar tanto la malnutrición como el hambre en el mundo.

Photo: ©FAO/Eddie GeraldEn una declaración grabada con motivo del lanzamiento de la publicación anual de la FAO El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA 2013, por sus siglas en inglés), Graziano da Silva, dijo que aunque el mundo ha registrado un cierto progreso frente al hambre -una de las formas de malnutrición-, todavía queda “un largo camino por delante”.

“El mensaje de la FAO es que tenemos que luchar por nada menos que la erradicación del hambre y la malnutrición”, declaró.

El informe, que lleva por título Sistemas alimentarios para una mejor nutrición, indica que aunque todavía cerca de 870 millones de personas pasaban hambre en el mundo en 2010-2012, son tan solo una parte de los miles de millones de personas cuya salud, bienestar y vida se ven malogradas por la malnutrición.

Hay 2 000 millones de personas que sufren de una o más deficiencias de micronutrientes, mientras que 1 400 millones tienen sobrepeso, de los cuales 500 millones son obesos, según el SOFA. Un 26 por ciento de todos los niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento y el 31 por ciento sufre de deficiencia de vitamina A.

Inaceptable

El coste de la desnutrición para la economía mundial en pérdida de productividad y gastos de atención sanitaria es “inaceptablemente alto” y podría alcanzar hasta un 5 por ciento del producto interno bruto (PIB) mundial: 3,5 billones de dólares EEUU, equivalentes a 500 dólares por persona. Casi la cifra del PIB anual de Alemania, la mayor economía de Europa.

En términos sociales, la desnutrición infantil y materna siguen reduciendo la calidad de vida y la esperanza de vida de millones de personas, mientras que los problemas de salud asociados a la obesidad, -como las enfermedades cardíaca y diabetes-, afectan a millones más.

Para combatir la malnutrición, el SOFA señala que una alimentación sana y una buena nutrición debe comenzar con la alimentación y la agricultura. La forma en que cultivamos, criamos, procesamos, transportamos y distribuimos los alimentos influye en lo que comemos, según el informe, señalando que la mejora de los sistemas alimentarios puede hacer que los alimentos sean más asequibles, variados y nutritivos.

Las recomendaciones específicas para actuar incluyen:

• Uso de políticas, inversión e investigación agrícola adecuadas para aumentar la productividad, no sólo de cereales básicos como maíz, arroz y trigo, sino también de legumbres, carne, leche, verduras y frutas, todos ellos ricos en nutrientes.

• Cortar las pérdidas y el desperdicio de alimentos, que en la actualidad ascienden a un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano cada año. Eso podría ayudar a que hubiera mas alimentos disponibles y asequibles, así como reducir la presión sobre la tierra y otros recursos.

• Mejorar el rendimiento nutricional de las cadenas de suministro, mejorar la disponibilidad y accesibilidad de una amplia diversidad de alimentos. Los sistemas alimentarios correctamente organizados son clave para dietas más diversificadas y saludables.

• Ayudar a los consumidores a tomar buenas decisiones alimentarias para una mejor nutrición a través de la educación, la información y otras acciones.

• Mejorar la calidad nutricional de los alimentos mediante el enriquecimiento y la reformulación.

• Hacer que los sistemas alimentarios estén más atentos a las necesidades de las madres y los niños pequeños. La desnutrición durante los críticos ‘primeros 1000 días’ desde la concepción puede causar un daño permanente a la salud de las mujeres y trastornos físicos y cognitivos de por vida en los niños.

El papel de las mujeres

Dar a las mujeres un mayor control sobre los recursos y los ingresos beneficia su salud y la de sus hijos, dice el informe. Las políticas, intervenciones e inversiones en tecnologías agrícolas que ahorran mano de obra y en infraestructura rural, así como la protección y los servicios sociales también pueden hacer contribuciones importantes a la salud y nutrición de mujeres, sus bebés y niños pequeños.

Los proyectos que han tenido éxito para elevar los niveles de nutrición incluyen un aumento en la producción, comercialización y consumo de verduras y legumbres locales en África oriental; la promoción de huertos familiares en África occidental; el fomento de sistemas de producción mixtos ganaderos y agrícolas junto con actividades de generación de ingresos en algunos países de Asia; mejorar genéticamente cultivos básicos como la batata para aumentar su contenido en micronutrientes, así como asociaciones público-privadas para enriquecer productos como el yogur o el aceite para cocinar con nutrientes.

Hacer que los sistemas alimentarios mejoren la nutrición es una tarea compleja que requiere un fuerte compromiso político y liderazgo al más alto nivel, asociaciones de base amplia y enfoques coordinados con otros sectores importantes como salud y educación, según el SOFA.

“Un gran número de actores e instituciones deben trabajar juntos en todos los sectores para reducir más eficazmente la subnutrición, las deficiencias de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad”, se añade.

“La gobernanza de los sistemas alimentarios que aporta liderazgo, coordinación eficaz y fomenta la colaboración entre los diversos grupos de interés, es una prioridad”, concluye el documento de la FAO.

DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN 2013 QUINUA, UN SISTEMA ALIMENTARIO SOSTENIBLE

 

Desde tiempos milenarios la quinua ha sido una fuente de alimento de alto valor, considerada por los pueblos originarios como el “grano de oro”, no sólo por sus bondades nutricionales y alimentarias, si no también por su diversidad genética, su capacidad de adaptación a diversas condiciones agroclimáticas, y por el aporte cultural y socio económico que hace a su entorno local.

El mundo de la quinua reúne diversos actores y oficios, involucrando a pequeños agricultores, empresarios agrícolas, cocineros, feriantes, artesanos, científicos, planificadores, etc., todos involucrados en su desarrollo, no sólo como un cultivo, no sólo como un producto, sino como un sistema alimentario sostenible.

¿Por qué un sistema alimentario?

Según su definición, los sistemas alimentarios abarcan a todas las personas, instituciones y procesos mediante los cuales se producen, se elaboran y se llevan hasta el consumidor los productos agrícolas. En ese sentido, en el caso de la quinua, cada elemento está interconectado para que la planta se transforme en un alimento disponible y asequible para todos; facilitando que lo que el productor obtiene en su campo llegue al consumidor de manera eficiente e inocua.

¿Por qué sostenible?

Aspectos como el manejo del cultivo, la planificación de la producción y  procesamiento, el conocimiento de los productores, la participación y organización de actores públicos y privados,  vinculados con valores culturales y ancestrales, hacen de la quinua un  sistema de producción sostenible que ha perdurado más de 5000 años.

Esto significa que en todo el proceso del sistema alimentario se desarrollan buenas prácticas que involucran aspectos sociales, económicos y ambientales. De esta forma, el productor organizado en asociaciones comunitarias ha estado sembrando la quinua de manera responsable con el ambiente, generando un grano para la alimentación de su familia y para la generación de ingresos, obteniendo bienestar y trabajo digno en esta labor. Luego,  se encarga de trasformar el grano de la quinua en un producto inocuo, que llega a un consumidor que se beneficiará de un alimento saludable. Este proceso forma parte de un conocimiento que se ha transmitido de generación en generación. Actualmente se está haciendo todo lo posible para garantizar que el cultivo de la quinua se mantenga de esta manera a pesar de los retos emergentes que conlleva el incremento en la demanda.

Todo lo anterior hace que la quinua sea  en una aliada en la lucha contra el hambre, con la potencial de ser un aporte esencial a las agendas nacionales de seguridad alimentaria y nutricional.

fuente: FAO

SEMBREMOS COMESTIBLES, NO COMBUSTIBLES:

Con una cesta de productos básicos y una carta, miembros de Ecologistas en Acción acudieron esta mañana al Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente

 16 de octubre de 2013, Día Mundial de la Alimentación

En el Día Mundial de la Alimentación recordaron el uso creciente de cereales o aceites vegetales para la fabricación de biocombustibles de primera generación

 

Pan de cereales, azúcar de caña, alubias o tomates fueron algunos de los productos ecológicos incluidos simbólicamente en la cesta. Son básicos para la alimentación humana, que, sin embargo, dejan de cultivarse o son utilizados para la producción de carburantes en muchas regiones del planeta. Los cereales y la caña de azúcar son materia prima para el bioetanol; las legumbres autóctonas son una alternativa a la soja transgénica, con cuyo aceite se fabrica biodiesel.

Es urgente que se frene la competencia por la tierra, que se defienda que los comestibles están por delante de los combustible y que se recuerde que las políticas europeas actuales de fomento de los agrocombustibles provocan hambre.

Así se explica en la carta dirigida al ministro de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente y al de Industria y Energía. En las discusiones actuales en el seno del Consejo de Europa, ambos ministros deberían defender una limitación severa a los llamados “biocombustibles de primera generación”, aquellos fabricados a partir de materias agroalimentarias.

La propuesta de la Comisión Europea de 2012 proponía limitar el uso de “biocombustibles de primera generación” al 5%, para reducir el impacto en los mercados agrícolas y en la alimentación de las personas más pobres del planeta. “Es inadmisible que los gobiernos de algunos Estados miembros, incluyendo el español, al igual que el grupo popular del Parlamento Europeo, están pidiendo incrementar ese límite al 7 u 8%, muy por encima de los niveles de producción y consumo actuales, lo que agravará la situación de los millones de personas”, explica Abel Esteban, de Ecologistas en Acción.

Igualmente, las organización ecologista considera imprescindible una postura que defienda que las políticas y fondos públicos europeos únicamente fomenten el uso de biocombustibles que ofrecen reducciones significativas de emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello es imprescindible contabilizar las emisiones debidas a los cambios indirectos de usos de suelo (conocidas como emisiones ILUC), como recomienda un importante conjunto de trabajos científicos.

El 95% de los biocombustibles consumidos en el Estado español proceden de materias agroalimentarias, mayoritariamente de países cuyas comunidades sufren severos impactos por los monocultivos de palma, soja o caña. Además, más del 95% del biodiesel (que triplica el consumo de bioetanol), procede de aceites de soja argentina y palma indonesia, cuyo cultivo está generando la roturación de millones de hectáreas de bosques, selvas y otros ecosistemas naturales, liberando ingentes cantidades de gases de efecto invernadero, destruyendo biodiversidad y arrasando con los modos de vida de miles de comunidades campesinas.

La cesta contenía alimentos ecológicos, cuya producción es una potente herramienta de lucha contra el cambio climático, tanto por la reducción del uso de combustibles fósiles en la fabricación de insumos o uso de maquinaria, como por la fijación de C en los suelos:

Pan: los cereales supusieron más del 70% de la materia prima del bioetanol consumido en España en 2011.
Azúcar de caña de comercio justo: fabricada por comunidades campesinas de…, y que les garantiza una remuneración justa por su trabajo. La caña procedente de monocultivos brasileños supuso el 25% del bioetanol español en 2011.

Legumbres: el fomento de leguminosas autóctonas ayudaría a reducir tanto el uso de fertilizantes nitrogenados, como la dependencia europea de proteína vegetal, que implica la importación de millones de toneladas de soja transgénica cada año, cuyo aceite se utiliza para la fabricación de biodiesel.
Hortalizas: complemento nutricional básico en la alimentación de comunidades campesinas, amenazada por el acaparamiento de tierras cultivables para monocultivos energéticos.

MERIENDA

Autoridades promueven “Merienda Saludable” en todas las escuelas

Con la finalidad de promover los alimentos saludables y desestimular el consumo de azúcares y grasas en niños y adolescentes, las autoridades nacionales y departamentales lanzaron el plan de acción para una “Merienda Saludable”.

 

Directora general del MSP, Marlene Sica. (Archivo presidencia.gub.uy).

Se trata de una iniciativa que se enmarca en las actividades del Día Mundial de la Alimentación, promovido por la FAO.

Según una encuesta sobre enfermedades crónicas no transmisibles que maneja el Ministerio de Salud Pública, “el 27 % de la población adolescente presenta problemas de sobrepeso y obesidad”.

Además, “entre el 9,5 % y el 10 % de los niños comprendidos entre los 0 y 2 años presenta algún grado de sobrepeso”.

Hábitos saludables en niños y adolescentes.

La directora general de Salud Pública, Marlene Sica, expresó este lunes que en una primera etapa  el plan incluye la: “difusión y conocimiento de la problemática por parte de la ciudadanía, para posteriormente desaconsejar el uso y consumo de alimentos grasos y azucarados en escuelas y liceos”.

Por su parte, el director municipal de Salud, Pablo Anzalone, dijo que el compromiso por una alimentación adecuada, forma parte de un “amplio acuerdo público y privado”.

El compromiso cuenta con cuatro líneas de acción: “la alimentación infantil y es la merienda saludable; la disminución del consumo excesivo de grasas, azúcares y sal; la promoción del consumo de frutas y verduras; y la inocuidad de los alimentos”.

“Comemos demasiada sal, demasiados azúcares, demasiados refrescos azucarados, demasiados snacks, de manera tal que nuestra salud termina comprometida”, advirtió Anzalone.

Agregó que “los alimentos no saludables se pueden adquirir en cualquier comercio, por lo cual es necesario poner el énfasis en el nivel educativo y cultural para promover los cambios, tal como ocurrió con el consumo del  tabaco”.

842 millones de personas en el mundo padecen hambre…. no llegan a 40 personas las más ricas del planeta ¿POR QUÉ?…

Desciende el hambre en el mundo, pero 842 millones de personas siguen subalimentadas

Hay progresos en los países en desarrollo, pero se necesita un mayor esfuerzo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Foto: ©FAO/Olivier Asselin

Incluso con un bajo índice de hambre, la subalimentación crea problemas de salud, sociales y económicos

01 de octubre de 2013 , Roma – Unos 842 millones de personas, cerca de uno de cada ocho habitantes del planeta, padecieron hambre crónica en 2011-13, careciendo de alimentos suficientes para llevar una vida activa y saludable, según el informe publicado por los organismos de la ONU especializados en la alimentación.

La cifra se ha reducido respecto a los  868 millones del período 2010-12, según el informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI), publicado anualmente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). La gran mayoría de personas que pasan hambre viven en países en desarrollo, mientras que unos 15,7 millones se encuentran en los países desarrollados.

El constante crecimiento económico en los países en desarrollo ha mejorado los ingresos y el acceso a los alimentos. Un repunte reciente en el crecimiento de la productividad agrícola, apoyado por el aumento de la inversión pública y el renovado interés de los inversores privados en la agricultura, ha hecho mejorar la disponibilidad de alimentos.

Además, en algunos países las remesas de los inmigrantes juegan un papel en la reducción de la pobreza, llevando a una mejor alimentación y progresos en la seguridad alimentaria. También contribuyen a impulsar las inversiones productivas de los pequeños agricultores

Fuertes diferencias

A pesar de los progresos realizados en todo el mundo, persisten marcadas diferencias en la reducción del hambre. África subsahariana ha obtenido solamente progresos modestos en los últimos años y sigue siendo la región con la prevalencia más alta de subalimentación. Se calcula que uno de cada cuatro africanos (el 24,8 por ciento) padece hambre.

Tampoco se observaron avances recientes en Asia occidental, mientras que Asia meridional y África del Norte fueron testigo de un lento progreso. En la mayoría de los países de Asia Oriental, Sudeste asiático y América Latina, se produjeron reducciones más importantes en el número de hambrientos y la prevalencia de la subalimentación.

Desde 1990-92, el número total de personas subalimentadas en los países en desarrollo se ha reducido en un 17 por ciento, de 995,5 a 826,6 millones.

Los objetivos de reducción del hambre

Aunque en forma desigual, el informe subraya que las regiones en desarrollo en su conjunto han hecho progresos significativos para alcanzar el objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre para 2015. Esta meta se acordó a nivel internacional dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Si la disminución media anual desde 1990 continúa al mismo ritmo hasta 2015, la prevalencia de la subalimentación alcanzará un nivel cercano a la meta de los ODM sobre el hambre.

Un objetivo más ambicioso establecido en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996 -de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre para el año 2015-, no podrá cumplirse a nivel global, a pesar de que 22 países lo lograron ya a finales de 2012.

La FAO, el FIDA y el PMA han instado a los países “a hacer esfuerzos adicionales sustanciales e inmediatos” para cumplir con las meta de los ODM y la CMA.

“Con un último esfuerzo en los próximos dos años, todavía podemos llegar a la meta de los ODM”, escriben los jefes de la FAO, el FIDA y el PMA -José Graziano da Silva, Kanayo F. Nwanze y Ertharin Cousin- en el prefacio del informe. Piden intervenciones centradas en la nutrición en los sistemas agrícolas y alimentarios en su conjunto, así como en sanidad pública y educación, especialmente para las mujeres.

“Las políticas encaminadas a aumentar la productividad agrícola y la disponibilidad de alimentos, sobre todo cuando se dirigen a los pequeños campesinos, pueden lograr mitigar el hambre aun cuando exista una pobreza generalizada. Cuando se combinan con la protección social y otras medidas para incrementar los ingresos de las familias pobres, pueden tener un efecto aún más positivo y estimular el desarrollo rural, mediante la creación de mercados dinámicos y oportunidades de empleo, lo que resulta en un crecimiento económico equitativo”, dicen los jefes de los organismos de la ONU.

Se necesitan políticas a favor de los pobres

El informe subraya que el crecimiento económico es la clave para el progreso en la reducción del hambre. Pero el crecimiento no puede llevar a más y mejores empleos e ingresos para todos, a menos que las políticas se dirijan específicamente a los pobres, especialmente en las zonas rurales. “En los países pobres, la reducción del hambre y de la pobreza sólo se logrará con un crecimiento que no sólo sea sostenido, sino que también sea ampliamente compartido”, según el SOFI.

Luchar contra la malnutrición infantil

El informe sobre el hambre de la ONU no sólo mide el hambre crónica, sino que presenta un nuevo conjunto de indicadores para todos los países para captar las múltiples dimensiones de la inseguridad alimentaria. Estos indicadores [link] ofrecen una imagen con más matices de la inseguridad alimentaria en el país. En algunos países, por ejemplo, la prevalencia del hambre puede ser baja, mientras que al mismo tiempo las tasas de subalimentación pueden ser muy altas, como lo demuestra la proporción de niños con retraso del crecimiento (estatura baja para la edad) o con falta de peso, cuya salud y desarrollo futuros se ponen en riesgo. Estas distinciones son importantes para mejorar la eficacia de las medidas para reducir el hambre y la inseguridad alimentaria en todas sus dimensiones

Las conclusiones y recomendaciones del SOFI 2013 serán debatidas por representantes de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado en una reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial que tendrá lugar del 7 al 11 de octubre en la sede de la FAO en Roma.

FUENTE: FAO

TENEMOS DERECHO A SABER QUÉ COMEMOS!

TENEMOS DERECHO A SABER QUÉ COMEMOS!

EXIGIMOS QUE SE ETIQUETEN LOS ALIMENTOS QUE CONTIENEN INGREDIENTES TRANSGÉNICOS

quinua rico en nutrientes……..

1003659_10151736961728586_1146766062_nPor sus cualidades nutritivas y su adaptabilidad, la quinua tiene un gran potencial para la seguridad alimentaria. “Descriptores para quinua y sus parientes silvestres” caracteriza y evalúa la variabilidad genética del cultivo para facilitar su conservación y su uso: http://bit.ly/12IbUkb

ALIMENTACION PARA EL MUNDO….. FAO pide……

Integrar a los campesinos en unos mercados cambiantes

Un informe de la FAO pide reconocer la diversidad de los pequeños agricultores y vincularlos a unos mercados en continúa evolución, para poder alimentar a más gente.

Foto: ©FAO/Desmond Kwande

Una mujer vende tomates al borde de una carretera en Zimbabwe

3 de julio de 2013, Roma – A través de un nuevo informe la FAO ha pedido políticas más diferenciadas para impulsar la producción agrícola de los pequeños campesinos, lo que requiere un mejor conocimiento de las familias rurales y sus problemas. De esta forma las inversiones y el apoyo a las políticas irán donde se necesiten para garantizar que puedan vender los excedentes de sus cosechas.

“Los pequeños agricultores deben estar más integrados en los mercados con el fin de reducir el hambre y la pobreza”, aseguró David Hallam, Director de la División de Comercio y Mercados de la FAO. “Sólo con cadenas de valor más inclusivas y una mayor integración en los mercados será posible que los campesinos adopten las nuevas tecnologías necesarias para lograr un aumento de la productividad”.

No existe una solución única para todos

“Las políticas que fomentan mayores niveles de producción de los pequeños agricultores para poder vender en los mercados tienen que tener más en cuenta la heterogeneidad de las familias rurales. Animar a los productores de semisubsistencia a participar más en los mercados locales y apoyar que los productores más comerciales consigan un mejor acceso a las cadenas de valor más sofisticadas, plantean diferentes cuestiones con respecto a su capacidad y voluntad de aumentar la producción para la venta. No existe por lo tanto una solución de ‘talla única’ para fomentar una mayor participación en el mercado “, señaló Hallam.

En primer lugar, según Hallam, está la necesidad de mejorar los vínculos con los compradores. Los agricultores no gastarán más tiempo, dinero y energía en producir más, si es probable que el excedente que producen se pierda porque no existe un lugar de almacenamiento, transporte o, posiblemente, ni mercado a una distancia razonable, explicó. La posibilidad de que todo el dinero que se gaste para producir más se pierda, es un riesgo demasiado grande que los agricultores pobres no pueden correr.

Además, los pequeños agricultores invierten generalmente su propio dinero, al contar con poco acceso al crédito o a un seguro en caso de dificultades, como condiciones climáticas desfavorables.

“Al igual que los pequeños campesinos son un grupo heterogéneo, los mercados en los que participan también difieren en cuanto a su tamaño, ubicación geográfica, conectividad a otros mercados, relaciones de poder entre los agentes del mercado y el marco institucional”, indica el informe.

Esta combinación de factores complejos significa que los enfoques para la participación de los pequeños agricultores en los mercados tienen que ser diferenciados en forma acorde.

Reducir la brecha de rendimiento

“La agricultura a pequeña escala es la principal fuente de alimentos en los países en desarrollo, produciendo hasta el 80 por ciento de los alimentos consumidos en muchos de ellos, especialmente en África subsahariana y Asia”, señala el informe. “Los pequeños agricultores y las pequeñas explotaciones familiares son por tanto fundamentales para un proceso de desarrollo inclusivo y su contribución también es decisiva para la seguridad alimentaria”, añade el documento.

Sin embargo, en África subsahariana, la brecha entre los rendimientos obtenidos por los agricultores y los potenciales se estima en 76 por ciento, es decir, los agricultores producen menos de una cuarta parte de lo que podrían. En Centroamérica y el Caribe, esta brecha es del 65 por ciento, es decir, los pequeños productores producen menos de un tercio de su potencial de rendimiento. En los países en desarrollo, esta diferencia es a menudo superior al 50 por ciento.

Alza de los precios de los alimentos

Los elevados precios de los alimentos son vistos por muchos responsables de la elaboración de políticas como una oportunidad para los pequeños agricultores de producir más y ganar más. Pero la experiencia demuestra que, a menudo, los pequeños campesinos no han respondido como se esperaba.

“El elevado nivel de los precios, los riesgos de la producción y la incertidumbre, y el limitado acceso a las herramientas para gestionarlos, disuaden la inversión en nuevas tecnologías más productivas que permitan a los pequeños agricultores producir excedentes para la venta en los mercados. También las infraestructuras inadecuadas, los altos costos de almacenamiento y transporte, y unos mercados no competitivos, limitan la producción de excedentes comercializables”, advirtió Hallam.

“Teniendo en cuenta estas limitaciones -añadió-, no sorprende que la respuesta de muchos pequeños productores al reciente incremento en los precios de los alimentos haya sido un tenue incremento de la oferta”.

Más allá de un entorno propicio

Según el informe, el sector público -junto con los socios internacionales en materia de desarrollo-, deberían tener un fuerte papel de moderador entre los diferentes actores públicos, privados y de la sociedad civil, buscando el mejor interés del sector agrícola a pequeña escala y fomentando al mismo tiempo el desarrollo de los mercados.

Dadas las limitaciones del sector público en muchos países en desarrollo y la reducción de la ayuda exterior, la inversión extranjera directa (IED) es vista también como una fuente potencial de financiación. Este tipo de inversión puede tomar muchas formas -no sólo las controvertidas compras de tierras- y garantizar el uso sostenible y equitativo de la tierra, al tiempo que fortalece la seguridad alimentaria de las poblaciones indígenas, subraya la FAO.

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