leyendo atentamente este articulo se DESPRENDE QUE “NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER”…SE RESPETA EL CONTENIDO PERO SE QUEDA CORTO EL ENTREVISTADO, HAY CIRCUNSTANCIA DENTRO DEL FA QUE SON RESULTADO DE TODOS!! DE DAR LA ESPALDA A LOS COMITE DE BASE, DE DAR LUGAR A LOS AMIGOS Y A LOS QUE TE CAEN BIEN POR ALCAHUETES Y NO PORQUE SABEN… A OLVIDARSE DE UNA MILITANCIA CALLADA QUE HACE RATO (MUCHO MAS QUE EL ENTREVISTADO) SE QUEDÓ QUIETITA EN LA CASA PORQUE NO SE PRESTABAN AL USO PARA DEFENDER EL CAMINO DE UN PROYECTO QUE LLEVO SANGRE DE MUCHOS COMPAÑEROS. SI HAY PATOTEROS Y DE TODOS LOS SECTORES.. HABLA DEL MPP Y DEL MLN PERO SE OLVIDO DE NOMBRAR LOS QUE SOBANDO EL LOMO LLEGAN DE ASESORES Y NO SÓLO PATOTEAN A LOS COMPAÑEROS; PATOTEAN A LA GENTE TRABAJADORA, O SEA ADEMÁS LOS HAY DEL FRENTE LIBER SEREGNI , DEL SOCIALISMO TAMBIÉN DEL COMUNISMO. A NO OLVIDARNOS( hoy no pueden porque YA EL PUEBLO los conoce, pero en los blancos y colorados TAMBIÉN HAY!!)POR TANTO LAMENTO LA DECEPCIÓN !!, PERO MAS LAMENTO QUE EXISTA GRAN CANTIDAD DE MILITANTES CON EXPERIENCIA, CONTENIDO,Y VALORES MIRANDO DESDE LA CASA Y UNOS POCOS ..MUCHOS SIN EXPERIENCIA, BUENA CHARLA Y MUCHO AMIGUISMO QUE EN NOMBRE DEL FRENTE AMPLIO ESTÁN DESTROZANDO TOTALMENTE UN PROYECTO LARGAMENTE SOÑANDO.ASÍ QUE NUNCA ES TARDE …uno más mirando de afuera…

 

“No quiero que mis hijas me miren y digan que soy uno más de estos”

Published: 16/11/2016 21:15
"No quiero que mis hijas me miren y digan que soy uno más de estos"

Renunció al Frente Amplio luego de 34 años. José W. Legaspi dice que hay una mayoría enquistada en la coalición que subestima a la población

Por Magdalena Herrera

José W. Legaspi (52 años) dedicó gran parte de su vida a la militancia en el Frente Amplio. Su última participación fue en el equipo de campaña de Javier Miranda para la presidencia de la coalición.

En una columna bajo el título “Hasta acá llegó el amor”, publicada por la agencia Uypress, luego de 34 años Legaspi se desvinculó públicamente del Frente Amplio.

Allí se refirió a que ahora le toca a los frentistas “mentir”, “dilapidar dineros públicos”, “amiguismo”, “clientelismo político”, “proteger mentirosos”, “poner los yesos para trancar investigadoras”, “imponer la disciplina partidaria por encima de la moral republicana”, entre otras duras acusaciones.

En entrevista con ECOS, Legaspi dijo que no está dispuesto a ser cómplice, que prefiere la condena de sus excompañeros a no poder mirar a los ojos a sus tres hijas sin sentir vergüenza.

-¿Recordás el momento que te enamoraste del modelo que presentaba la izquierda?

-Sí, fue en 1982, cuando fueron las elecciones internas de los partidos tradicionales. Mi viejo era candidato en Flores por un grupo del movimiento Por la Patria. Yo militaba con él desde el 80, era blanco como hueso de bagual, como se dice.

Pero me encontraba con frenteamplistas, comunistas, en todas partes de Montevideo. Ibas a una iglesia, o a los vascos a estudiar, y había frenteamplistas. La admiración por lo que escuchaba que hacían me hizo tomar la decisión. Acompañé a mi viejo en esas elecciones, que ganó, y ahí le dije: “acá se acaba esto”.

Siento hartazgo, descontento y decepción de ver que si los nuestros actúan como aquellos blancos y colorados que repudiábamos, está todo bien

-¿Y qué te dijo?

-Estuvo un mes y medio sin hablarme. Mi familia era una expresión muy republicana y variopinta de lo que era Uruguay. Había comunistas –mi tía estaba casada con Rodney Arismendi-, blancos, batllistas. Mi recuerdo de la infancia era que todos discutían pero nunca se faltaba el respeto.

-¿Qué te cautivó del discurso comunista?

-El enfrentamiento a la dictadura. Para mi estaban en la primera línea, además de algunos blancos. Y uno lo veía de afuera como un bloque. No era como los blancos o colorados, donde algunos habían conciliado con la dictadura. Si bien después descubrí que los comunicados 4 y 7 fueron un anzuelo que mordieron, pero eso lo analicé después.

-¿Cuándo comenzás a militar?

-A fines de 1983, ni bien entré a la Facultad de Derecho me afilié a la FEUU y empecé a militar. Te mostraban la Constitución como la mejor del mundo y la violaban sistemáticamente. Eso me llevó al año siguiente a entrar a Facultad de Humanidades a cursar historia y filosofía.

-En tu columna afirmás que hace 34 años te enamoraste perdidamente de un proyecto. ¿Qué te desenamoró?

-No me enamoré de Stalin o el comunismo como algo carnal. Fue un compromiso muy grande, y a mi edad más fuerte todavía. Quizás le pasó a muchos. Pero había otros valores en Uruguay, más allá que la dictadura había arrasado con mucha cosa. Por ejemplo, yo podía militar con Pablo Iturralde que es blanco en la Asceep-FEUU y no nos insultábamos ni chicaneábamos.

Bien podría haber hoy políticas de Estado y otra actitud de parte del Frente Amplio hacia la oposición. Pero, porque hay una mayoría absoluta, no se negocia, no se logran acuerdos, y se ha perdido el intercambio, el diálogo, la posibilidad de construir, que era muy propia de los uruguayos.

Antes de la dictadura muchas leyes se aprobaron y la izquierda era mínima. Se dialogaba, discutía y se lograban acuerdos. Ahora que somos mayoría aplicamos el yeso y no logramos políticas de Estado en cosas esenciales.

Porque hay una mayoría absoluta, no se negocia, no se logran acuerdos, y se ha perdido el intercambio, el diálogo, la posibilidad de construir, que era muy propia de los uruguayos

-¿Cuándo comenzó ese desencanto?

-En el gobierno de Mujica. En el primero de Vázquez se respiraba otra cosa en la calle. Todas esas políticas sociales como el plan de emergencia y el rescate de gente que la estaba pasando mal hacía que uno avizorara que esos eran los primeros pasos de algo bueno.

En el gobierno de Mujica, con la disponibilidad de dinero y sin control, se dilapidó la plata de todos. Yo me preguntaba: ¿Qué hubiéramos hecho desde la izquierda si lo de Ancap hubiera pasado cuando (Eduardo) Ache fue su presidente, en el gobierno colorado? Mínimo hubiéramos rodeado Ancap y el Palacio Legislativo con cubiertas prendidas fuego pidiendo su renuncia.

En cambio, lo hace uno de los nuestros -entre comillas- y siempre hay que salir a protegerlo. Algo pasó. La Justicia dirá si fue corrupción y, si no lo fue, por lo menos debemos admitir que hubo una gestión sin mucho arraigo a proteger la plata de todos.

Y lo que fue definitivo, por lo menos para mí, fue cuando el plenario del Frente Amplio recibió a Sendic, lo protegió, acusando a los medios y a la derecha de algo que él hizo.

Sendic actuó como un adolescente, intentando ocultar algo, generando otra mentira y otra, y al final fue una bola de nieve.

-Te referiste a Raúl Sendic como un adolescente. Es el vicepresidente de la República.

-Siento que actuó como un adolescente, intentando ocultar algo, generando otra mentira y otra, y al final fue una bola de nieve.

-¿Fue más grave para ti que se intentara protegerlo a que el vicepresidente dijera que era licenciado en genética humana?

-Se resolvía muy fácil. Si decía no lo soy, no sucedía nada de lo que vino después, meses hablando si el titulo estaba y hasta una senadora diciendo que vio unos papeles, ¡por favor! Ya es una pauperización del nivel político y de subestimar a la gente como si todos fuéramos idiotas.

-¿Te sentís traicionado por el Frente Amplio?

-Más que traicionado, hay un nivel de hartazgo, de ver actuar de la manera que siempre le señalamos a otros que no se debía.

Lo de traición, no sé. Porque no sé si el MLN y los tupamaros son frenteamplistas. De hecho no fundaron el Frente Amplio. Se integraron mucho después, en esa unidad sin exclusiones y con toda la izquierda unida. Pero no sé si se puede hablar de traición a alguien que no adhirió quizás a esos principios.

Pero sí el hartazgo, el descontento y la decepción de ver que si los nuestros actúan como aquellos blancos y colorados que repudiábamos, no los repudiamos igual. Si es nuestro, está todo bien.

-¿Enojo o dolor?

– Es una mezcla de todo. Dolor porque mal o bien dedicás una buena parte de tu vida a intentar cambiar el país y la herramienta era el Frente Amplio. Y si bien cambió algunas cosas, otras las mantuvo igual. Y en varias actuó de la misma manera que antes señalábamos que estaba mal.

Es dolor, frustración y bronca también. Porque nos subestiman. Hay una mayoría enquistada en el Frente Amplio que subestima a la población diciendo que esto es una maniobra de la derecha o de los medios a favor de la derecha. Yo creo que la gente no es tonta y se da cuenta que se podría haber hecho otra cosa.

De hecho, hay muchos frenteamplistas que me dicen que están hartos.

Miranda dejó de ser independiente cuando salió presidente, es un oligarca más

-¿Cómo terminará ese hartazgo?

-Puede terminar en algo peor: no votar, no participar o que gane cualquier otro, hasta un outsider de la política, no me refiero a Novick. Puede surgir otro que represente algo, y como no nos importa, no voto, pago la multa, voto en blanco. Eso le haría muy mal al país todo.

-Antes de hacer pública tu desvinculación, ¿lo planteaste a nivel político?

-Sí, participé hasta la campaña electoral para presidente del Frente Amplio. Integré el equipo de Javier Miranda porque entendí que él tenía que sintetizar de alguna manera a esa pileta, por llamarlo de alguna manera, de frenteamplistas descontentos, que eran adherentes y no participaban, y que se iban alejando cada vez más.

Muy complacido me sumé y a lo largo de la campaña fui planteando lo que me parecía debía ser, en mi modesta forma de ver. Pero no se hacía nada en función de ese colectivo que supuestamente mi voz representaba. Cuando se hizo el parate por lo que pasó en Dolores, me fui. Ya no había lugar. Los independientes no existen para el Frente Amplio. Miranda dejó de ser independiente cuando salió presidente, es un oligarca más por utilizar la terminología frentista.

-¿Miranda se comunicó contigo luego que te fuiste?

-No, ni tampoco correspondería. Él peleó para ser presidente de la coalición y lo logró. Creo que Miranda se ha rodeado mal pero son opciones que se hacen.

-Has dicho que se lo comió la estructura.

-Sí, en Código País le preguntaron sobre los derechos humanos en Venezuela y se molestó. Dijo: ¿Por qué no me preguntan sobre los derechos de Dinamarca? ¡Comprometete, si sos una persona comprometida!

En el Frente ese barrabravismo es de quienes creen que la unidad de acción a cualquier precio es válida

-¿Quiénes son los barrabrava a los que te referís dentro del Frente Amplio?

– Hay un fenómeno social que empezó en el deporte. Los que van al estadio no miran al partido sino a la tribuna gritando consignas ofensivas o de muerte como si el juego fuera un campo de batalla. Eso también llegó a la política y al Frente Amplio. Si recorrés las redes sociales encontrás en todos los partidos una quinta columna que sale a enjuiciar, a destratar y a chicanear a cualquiera que manifieste disenso, aún de su propio partido.

En el Frente ese barrabravismo es de quienes creen que la unidad de acción a cualquier precio es válida. Y se olvidan que el Frente no era monocorde, era un coro donde cohabitaban muchas expresiones ideológicas y políticas, y sensibilidades distintas.

-¿Pero quienes?

-Si querés que identifique, y bueno el MLN le puso esa impronta, a través del MPP.
Hubo un acierto político electoral del MLN y el MPP. En lugares donde el Frente Amplio no entraba, antes del 89, ellos lo lograron. En toda la periferia de Montevideo, donde había un cartón colorado o blanco, lograron arriar una bandera del MPP y del Frente Amplio.

Eso sucedió sin que hubiera un trabajo político. Me he enterado que en el MPP están discutiendo desde el año 2000 qué hacer con toda esa gente que se arrimaba sin preparación política, que ha habido discusiones sobre darle clases de la historia de la izquierda y del Frente Amplio, porque vienen como vienen. Y actúan como actúan. Eso se está pagando. Se le fue de las manos. Y conlleva a que de ahí surjan dirigentes, cuadros políticos, y bueno se desmadró. Y ese es el barrabravismo.

No respetan la conciencia de un legislador a pesar de que adhiere al Frente Amplio.

-¿José Mujica y Lucía Topolanski qué hacen al respecto?

-No creo que sean inocentes, trataron de llevarlo a su manera. Y es la manera que predomina. Un día te digo una cosa, al otro, otra, con una impunidad muy grande que le da el rebote interno que tiene toda la imagen internacional de Mujica.

En el Parlamento, ha habido legisladores que han tratado de poner otra tónica y los han llevado por arriba porque tienen mayoría. Lo de Gonzalo Mujica, que no es amigo mío, aunque militamos juntos en los 80 en la FEUU, es la demostración. Llegó un momento que no aguantó más y se declaró frenteamplista independiente. Lo destratan, no lo saludan, si vota en contra es un traidor. No respetan la conciencia de un legislador a pesar de que adhiere al Frente Amplio.

-¿Qué le dirías a Tabaré Vázquez?

-Nada. Yo separo la fuerza política del gobierno. Entiendo que hay un campo de batalla hegemónico en donde se eligió un gobierno pero no se lo deja gobernar. Cada decisión que toma debe pasar por el tamiz de la mayoría parlamentaria o de la estructura política, que en realidad debería ser el soporte. Lo veo muy solo y muy aislado. Pero no me genera lástima ni nada, es el lugar que buscó también.

-¿Alguna vez te ofrecieron algún cargo?

-No, y si me lo hubieran ofrecido no hubiera aceptado. Hay gente que se arrima a la política por cargo. Yo no puedo porque digo lo que pienso y para ocupar un cargo hay que medir las palabras. No sos libre.

La verdad que hoy decir que soy frenteamplista es hacerme cómplice de algo que no quiero ser cómplice

-Te has referido a compañeros que se salieron o los invitaron a irse como Chifflet, Filgueira y Mir. Pero también pusiste en ese grupo a Fernando Lorenzo, bastante polémico. ¿Por qué?

-A Chifflet lo arrinconaron para que renunciara a la banca. Lo de Mir y Filgueira es público. Y a Lorenzo porque asumió que integraba un gobierno y se hizo cargo que integró ese gobierno, con lo bueno y lo malo. Cuando renunció a los fueros para presentarse a la Justicia me pareció una actitud ética de su parte, para que la Justicia dispusiera sin que tuviera ninguna protección. Me parece válido.

-¿Qué figuras frenteamplistas rescatás de la estructura, que estén participando políticamente?

-¡Qué difícil! No estoy en condiciones de rescatar a una figura que esté en la estructura, participando, militando. Respeto a algunos que son muy frontales y no llegan a la injuria o insulto, como Oscar Andrade.

Pero la verdad que hoy decir que soy frenteamplista es hacerme cómplice de algo que no quiero ser cómplice.

Seguramente hay gente que está molesta y no se anima a renunciar a la banca o al cargo, porque se han acostumbrado a vivir bajo ese paraguas de protección. No sé si rescato a alguien, que se rescaten ellos mismos.

-No te definís más como frenteamplista. ¿Y de izquierda?

-Prefiero aferrarme a la democracia y al republicanismo. Me reía porque Sendic en México se puso a hablar de democracia y de lo que es ser de izquierda. Y dijo algo cierto: no se puede ser de izquierda y no ser democrático.

Para mí, el respeto a las libertades individuales, de conciencia y de expresión son fundamentales para el ser humano. Si hay alguien de izquierda que dice que tenés que someterte a esta línea, hacer esto o lo otro, a mí no me sirve.

-¿Hubo corrupción en los gobiernos de izquierda?

-Sospechas puedo tener. Hay que ver que dice la Justicia. Lo que no entiendo es que se opongan a una investigadora. Que la gente evalúe si es un circo mediático de la derecha o no, como dicen.

Tradicionalmente el ámbito de investigación parlamentaria era revelador. Lo estamos impidiendo cuando lo hemos exigido en el pasado en gobiernos de oposición y se han concedido. ¿Por qué no investigar lo de Venezuela? ¿Hay intereses? ¿No se quiere que se sepa? Es patético.

Yo comprendo, para el que se acostumbró a la comodidad y a un determinado ingreso es difícil. Todos somos seres humanos

-Volviendo a tu columna, en un momento te referís casi a la extinción del Frente Amplio y que preferís no morir con las manos sucias. ¿Lo ves a corto o largo plazo eso?

-Se suele decir que en Uruguay la gente no tiene memoria. Quizás en tres años surge alguien nuevo que no esté enchastrado y lo votan. Tengo amigos que dicen que no pueden dejar de ser frenteamplistas. Pero el Frente Amplio es una estructura, no un ideal. Uno puede tener fidelidad por un ideal, objetivos, por la verdad. Pero bueno, existe un grupo de unánimes que van detrás de eso.

Yo comprendo, para el que se acostumbró a la comodidad y a un determinado ingreso es difícil. Todos somos seres humanos. Tal vez yo hubiera actuado igual, lo dudo, pero quizás me hubiera nublado con un cargo y aferrado a eso.

-Cuando hablás que el Frente miente, del amiguismo, de los negocios en el extranjero…

-Es constatar la realidad, no estoy inventando nada. Comprobé que los políticos frenteamplistas son seres humanos como todos los demás y aunque nos creíamos distintos, la vida nos dijo que no.

-¿Cómo han reaccionado tus excompañeros?

-Soy muy criticado. Ya el año pasado me decían de todo en redes pero estoy vacunado. Yo no quiero que mis hijas me miren y digan ‘sos uno más de estos’ o ‘sos un cómplice de todos estos’. No me importa la condena de mis excompañeros pero no resistiría la vergüenza de ver a los ojos de mis hijas.

-¿Votarías a alguno de los partidos políticos en escena hoy?

-No. En todos se están dando situaciones de este tipo. Pablo Iturralde se está abriendo de Alianza Nacional, Fernando Amado y Tabaré Viera en el Partido Colorado. Nunca podría votar a blancos o colorados, salvo un batllista que estuviera muy preocupado por las políticas sociales, que no existe hoy.

-En tu columna, terminás con algo esperanzador para ti, como que todos se van a encontrar en algún lado. ¿En qué lugar?

-No sabría definírtelo. Los uruguayos somos muy del sistema de partidos. Al uruguayo le gusta la política, se compromete y cree que hay que reunirse y juntarse para lograr cosas. Quizás los que estamos saliendo decepcionados, no solo frenteamplistas, también hay blancos y colorados, en algún momento confluiremos en algo, o no. Pero se generarán nuevas cosas. Me parece que el Frente Amplio como está hoy ya no es una herramienta de nada sino más bien un instrumento para permanecer y tratar de sostenerse en gobiernos sucesivos, en cargos o en lugares de privilegio. Eso no es la política como la vemos tradicionalmente los uruguayos.

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Publicado el 29 noviembre, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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